Bayonetta

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Cuando uno se enfrenta por primera vez a Bayonetta no sabe la torta con la mano abierta que va a recibir al poco de comenzar a jugar. De  hecho las guayas empiezan a volar antes de que nos demos cuenta, ya que esta maravilla de Platinum nos sitúa en un espectacular prólogo in media res, donde haremos nuestros primeros pinitos en el arte de disparar desde la altura que dan unos buenos taconazos mientras vamos en caída libre. Así, a pelo.

Pero antes de nada, volvamos un poco atrás en el tiempo. Lo cierto es que los juegos de pegar hostias tradicionales se habían venido abajo con la puesta en escena de los 32 bits; si bien en los 90 joyazas como Streets of Rage 2 lo habían petado hasta el infinito, la aparición de las 3D los mandó al ostracismo. Al aparecer las 128 bits el cotarro acabó por animarse poco a poco con algunas intentonas del estilo de The Warriors o The Bouncer, quienes dieron color a un género que acabó recuperando prestigio con los God of War, Devil May Cry y God Hand, siendo los dos últimos padres espirituales e imperfectos de lo que a posteriori ha acabado dando pie a Bayonetta. El primero ahora se me antoja algo falto de ritmo en algunos momentos mientras que el segundo, merecido juego de culto de PlayStation 2, si bien está repleto de tollinas infinitas, combos y la descarada y maravillosa influencia de Hokuto no Ken sufre la lacra de su puta mierda de cámara, la cual es capaz de fastidiarte más de una y dos peleas.

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Aquí es donde entra Platinum, antigua Clover y progenitora del mencionado God Hand, los Viewtiful Joe o Mad World. Al mando del proyecto se pone Hideki Kamiya, el chuloputa más grande que ha parido Dios y anterior director de Resident Evil 2, Devil May Cry u Okami entre otros. Kamiya-san se enfunda un mono de cuero negro ajustado y crea un mundo acojonante alrededor de Bayonetta, una bruja que no tiene ni idea de quién es tras un letargo de 500 años. Hasta que vaya recuperando la memoria, lo único que sabe es que debe patear –literalmente- los culos de los ángeles que vienen con no muy buenas intenciones a su encuentro. Para ello se servirá de un auténtico festival de combos, presentes para su uso y disfrute desde el principio. Solo estamos nosotros y una buena lista de formas de reventar enemigos a las que hay que añadir, utilizando nuestro medidor de magia, los ataques tortura y los especiales donde sacamos nuestro espíritu de corredor de Track ‘n Field para destrozar el mando mientras pulsamos repetidamente el botón que se nos pida. Desde luego como fatality la idea es simple, pero efectiva y agradable para el jugador, quien ve recompensado su esfuerzo con una (y otra, y otra) dosis de destroce de ángeles, cuyos cuerpos se ven masacrados por la melena de Bayonetta, la cual adopta diferentes formas infernales que van desde el dragón inicial a un montón de brazos que se montan un partido de voleibol con nuestra víctima antes de aporrearla hasta la muerte.

Por si fuera poco a esto hay que añadirle el tiempo brujo, el cual puede ser activado al esquivar un ataque justo antes de que nos toque. En ese momento el tiempo se ralentizará y comenzará una orgía de hostias maravillosa sobre nuestros objetivos. Dichas hostias podrán incrementar su fuerza conforme avance el juego gracias a las armas que podremos ir desbloqueando poco a poco, y ojito, que el arsenal no es precisamente pequeño. Aparte, el culmen de los enfrentamientos tiene lugar con los jefes; ya sean pequeños, grandes o gigantescos requerirán lo mejor de nosotros en unas batallas que mezclan las mecánicas iniciales con algunos momentos de QTEs espectaculares, muy bien llevados a cabo y que para nada rompen el ritmo de la sangría enemiga. Mención especial para la batalla final que lleva a nuestra protagonista al jodido espacio, cerrando así el círculo que se inicia al poco de comenzar el juego, cuando empezamos a escuchar las notas de la versión de Fly Me To The Moon de Sinatra realizada para la ocasión. Y es que si de algo va sobrado Bayonetta es de referencias a obras del pasado. Bajo el manto de SEGA, Platinum cargó el juego con detalles que van desde la lápida donde yace Eggman o pequeñas notas musicales que nos recuerdan a Los Ángeles de Charlie hasta fases enteras como la que nos lleva a Isla del Sol, donde se hace una reverencia brutal a las mecánicas de Space Harrier y After Burner, ambos shooters de peso dentro del panorama seguero.

Terminando ya, decir que además de que como juego (entendiendo como tal la parte mecánica) Bayonetta es perfecto, divertido y hasta coreográfico por momentos, por otro lado presenta un mensaje no tan oculto que llama la atención tras la impresión inicial al ver las curvas de la susodicha. En esta bruja que va vestida con su propio pelazo hay una constante actitud de pavoneo en sus andares, frases y poses que escapa del típico estereotipo femenino con tetazas de videojuego que apela a gritos al público pajero. Bayonetta no solo sirve como personaje femenino que huye de dicho modelo, desgraciadamente casi canónico en el mundillo, sino que encima se ríe del mismo con descaro, le da dos sopapos y le suelta un QUE TE JODAN como una casa en la carita. Por los puñetazos, las patadas, las referencias y las coñas Bayonetta es de lo mejorcito que he jugado en mi vida, y de corazón espero que no lo hayas probado aún. Más que nada por que si es tu caso, no sabes lo que te queda por descubrir, suertudo hijo de puta.

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4 comentarios en “Bayonetta

  1. La mitad de tuiter me odia porque este juego me aburrió, el sistema de combate es muy bueno, pero por algún motivo no me enganchó como otros han hecho. A ver si ahora que tengo el combo ese para Wii U le doy otra oportunidad a ver que pasa.

    Pero eso sí, el personaje ni me gusta ni me gustará, donde vosotros veis parodia yo veo simple vulgaridad, y no es porque me parezca sexista ni nada por el estilo, si no porque no me gusta nada su manera de ser, ni sus poses, ni na de na xD.

    Por cierto ¿por qué esta mierda no está en EPI? xD.

  2. La mitad de tuiter que te odia NO SABE de videojuegos. Yo tampoco, pero no caigo tan bajo xD. Y oye, yo veo una parodia de la leche, solo con los andares y las poses me parece que está haciendo la gilipollas a posta, como riéndose de todos esos “otros” personajes femeninos.

    Aparte, he pensado en meterla en EPI, pero cuando me he metido en el archivo he visto que ya había un análisis de Galious de hace tiempo, así que nada, he limpiado un poco la roña de este sitio y lo he dejado por aquí :P.

  3. La verdad es que todavía no me pica el gusanillo tanto de Bayonetta como para incluirlo en esa gama de juegos de “te jodes por ser un gordopecero”, pero si tuviera consola sería de lo primerito que caería.

    1. Eso, amigo, es porque todavía no has llegado a vislumbrar LA VERDAD. Yo llegué a Bayonetta estando de segunda mano por un par de comentarios en Internet. Ahora me arrepiento de no haberlo catado antes, es de lo mejor que he podido jugar en mi vida.

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