La saga Final Fantasy (I-IX y extras) (Retro)

Hablar de Final Fantasy es hablar de la serie de RPGs con más reconocimientos y pajas mentales de la puñetera historia. Dejando de lado el debate sobre si son truños u obras maestras (para mí son buenos juegos, pero los hay mejores a patadas), vamos a tratar en una serie de artículos a los 9 primeros títulos que conforman esta saga, los spin-offs que durante la producción de ellos se crearon, su mitología y parte de la parafernalia que trajeron consigo. Sin más, tras el salto empezamos con los títulos de Famicom / NES.

Los inicios: La última de las fantasías. Final Fantasy.

Nos encontramos en el año 1987, una relativamente pequeña compañía de videojuegos japonesa está al borde de la bancarrota y sólo tiene capacidad económica para sacar un último título. Squaresoft, su denominación por aquel entonces, era conocida por haber dado a luz a un título de conducción llamado Rad Racer, el cual era del corte del genial Outrun seguero. Con lo puesto y bajo la dirección de Hironobu Sakaguchi, quien contó con los maestros Yoshitaka Amano en la faceta artística y Nobuo Uematsu al sonido, se creó un cartucho para el sistema de moda de aquellos años, la Famicom de Nintendo, siendo portado para los ordenadores MSX2 dos años después.

Con el género de los JRPGs en auge gracias a la publicación por Enix de Dragon Quest en 1986, la que en teoría iba a ser la fantasía final (lo siento, tenía que decirlo :P) de Squaresoft se convirtió en el juego que la pondría a la vanguardia de las desarrolladoras japonesas, dando pie a la continuidad del grupo y a la creación de nuevos títulos que exprimirían la naranja de Final Fantasy hasta no poder más.

Centrándonos en el juego en sí, Final Fantasy nos contaba la historia de un mundo que es controlado por las cuatro esferas de cristal elementales, ve cómo estas últimas van perdiendo poco a poco su fuerza, propiciando así que el mal se propagase con facilidad. Es ahí cuando cuatro jóvenes random se dedicarán a intentar remediar todos los males del mundo; ya sabéis, hablando en plata, a los japos les gusta más un héroe sin pelillos en los huevos que a un tonto un lápiz… Siendo imparciales, el argumento y la trama no eran gran cosa, sólo se nos muestra una historia típica del bien contra el mal sin demasiadas virguerías. A pesar de ello y sabiendo que el género de los JRPGs todavía estaba en pañales (no confundir con los RPGs occidentales, los cuales ya tenían sus añitos), hay que destacar su importancia posterior.

Como título de rol y basándose en Dragon Quest (el cual a su vez presentaba influencias de los Ultima), caminábamos por el mundo para mejorar nuestros atributos al acabar con los enemigos que nos encontrábamos y que eran representados en una pantalla diferente a la principal. En ella veíamos luchar a nuestro grupo de personajes al completo, poseyendo cada uno sus características prefijadas por nosotros al inicio del juego y que podían ser de varios tipos (magos “rojo”, “blanco” y “negro”, “luchador”, “ladrón” y “reparteleches”). Como podéis ver, el sistema era bastante simple, dejando diferentes adiciones para entregas posteriores de la saga.

Probablemente alguno se lanzará a mi cuello tras lo que voy a decir, pero Final Fantasy no deja de ser un juego simple y que no aportaba demasiado al género, sea a nivel jugable (lo digo por si alguien no ha pillado la cursiva del párrafo anterior), de argumento o trama. Si a ello le sumamos su jodida y desequilibrada dificultad, lo cierto es que nos encontramos con un título que por momentos se torna infumable. ¿Duele, querido nostálgico?

Con todo ello, Final Fantasy vendió 400.000 copias y consiguió insuflar aire fresco a las arcas de Squaresoft a la vez que (junto con Enix y otras) ayudó a expandir el género del JRPG en el país nipón en un principio y en Estados Unidos y Europa posteriormente con las diversas “continuaciones” de esta primera obra.

La confirmación: Final Fantasy II.

Solo un año más tarde de la aparición del primer Final Fantasy, Squaresoft se embarca en la publicación de su sucesor: Final Fantasy II. Aparecido también en Famicom, esta segunda parte nos presentó un cartucho bajo la fórmula “más de lo mismo, pero ampliado”.

Son tres y no cuatro los chavalines que esta vez tendrían que lidiar con una empresa de dimensiones gigantescas en las que, aunque se sigue manteniendo la dicotomía entre la eterna lucha  del bien y el mal en el mundo, se crea una historia más elaborada, en la que tienen cabida la invasión del reino de Phin por las hordas de Paramek, país cuyo emperador quiere reinar al planeta con malas artes y un poderoso ejército. De dicha invasión consiguen escapar Guy, Fionel y Maria, quienes pueden contar con otros personajes secundarios “no fijos” para poder luchar en sus filas.

Cabe destacar que es en esta entrega donde empiezan a aparecer bastantes de las magias e invocaciones que serían característicos de la saga, con monstrencos como Leviathan y poderosos hechizos del calibre de Última. También tuiveron su parte de protagonismo esos adorables bichejos que alcanzaron su pico más alto de protagonismo en Final Fantasy VII: los Chocobos.

Por otra parte, se introdujo el hecho de poder aprender diferentes habilidades con las que ir definiendo a cada uno de nuestros personajes para así luchar, obteniendo mejores o peores resultados en función de su uso. Como pequeño apunte, hay que reseñar que este Final Fantasy II es algo menos desesperante que el primero, lo que hace que sea un poco más llevadero y agradable a la hora de poder disfrutarlo.

Desgraciadamente, Final Fantasy II nunca salió de Japón en su edición original, hecho que sorprende un poco sabiendo que su antecesor, aunque con retraso, apareció en Estados Unidos, donde obtuvo unos resultados bastante decentes.

La última entrega en Famicom: Final Fantasy III.

Llegados a este punto, nos situamos en 1990, cuando SEGA ya tenía en el mercado su Mega Drive, la  flamante consola de 16-bits que tenía como objetivo plantarle cara a la compañía del fontanero bigotudo. Nintendo, entre tanto, se dedicó a sacar exitazos como Super Mario Bros 3 para resistir el ataque mientras daba los últimos retoques a la futura pero cercana Super Nintendo.

Final Fantasy III nos proponía una obra que puede ser definida como “algo continuista”, ya que tomaba para su argumento elementos del primer Final Fantasy, al situarnos en un escenario en el que, nuevamente, nuestros cuatro protagonistas deben salvar al mundo de una fuerza maligna que quiere dominar el mundo. Para ello, al inicio de nuestra aventura, el Cristal del Viento nos concede diferentes poderes con los que iniciar nuestro camino.

Por primera vez, y aunque no supusiese un cambio muy brusco en el sistema de combate, se diferenciaban las magias “simples” de los monstruos a los que podíamos invocar, hecho algo trivial, ya que en el fondo estos últimos no son más que magias más poderosas que el resto, pero que gastan tus puntos mágicos de la misma manera que lo haría un hechizo elemental cualquiera. A su vez, Final Fantasy III puso a nuestra disposición nuevas armas e invocaciones… E incluso se distinguían dos razas diferentes de chocobos.

Si la historia se asemeja al primer Final Fantasy, el nivel de dificultad impuesto también excede un poco “lo normal”. En la que supondría la despedida de la saga en Famicom, Squaresoft volvió a proponer un juego duro de roer. De hecho, más bien convendría decir “pesado”, difícil es Mega Man 2, no un juego en el que para pasar de zona tienes que repetir insulsas batallas con demasiada frecuencia para así levelear de manera alarmante, lo cual podría fastidiar un poco la experiencia de muchos jugadores.

Al igual que pasó con Final Fantasy II, esta tercera parte nunca salió de las fronteras del país del sol naciente, hecho que comenzaba a ser normal y que también afectó a alguna que otra entrega de las de Super Nintendo.

El no-Final Fantasy IV para Famicom.

No quisiera terminar este primer texto sin hacer una pequeña mención a este proyecto no finiquitado que sabe Dios por dónde andará. Al mismo tiempo que Squaresoft programaba el que después sería Final Fantasy IV para el cerebro de la bestia, preparaba por otro lado una cuarta entrega que cerraría el capítulo de títulos para Famicom.

Desafortunadamente el proyecto no llegó a buen puerto y de él sólo nos han quedado unas cuantas scans de baja calidad. Una lástima.

Hasta aquí llega el primer capítulo de esta serie de artículos, nos vemos la semana que viene con los títulos de Super Nintendo. Hasta entonces ;).

El scan de la revista japonesa ha sido tomado de http://www.lostlevels.org .

Entrada publicada originalmente el día 02-03-2011  en No Más Hype.

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